El titulo de profesor de salsa

Para dar clases de salsa, basta con las ganas de hacerlo
El titulo de profesor de salsa

Dolorosas pasan las horas, e infames los días, en el tortuoso camino hacia la fama del bailarín de salsa.

Jamás imaginé en el mundo tan negras torturas cuando comencé esta aventura épica cuatro años ha.

Guerrero de mi soledad, hoy lucho en los faldones del tiempo por obtener mi título de profesor de salsa, sin el cual no puedo demostrarle al mundo ingenuo que yo sé bailar.

Durante todo este tiempo he vivido, he amado, he bailado, he sufrido, he peleado, he estornudado…, en hemorroico silencio y con el tesón último que sólo es predicable a los valientes.

Muchos fueron los que en los enchuflas pisaron mis pies; muchos los que me giraron a destiempo en las aspirinas; muchos los que dejaron mis brazos en el titánic por encima de mi cabeza, cual triste ahorcado; muchos los que me miraron las tetas con la escusa de su inexperiencia; miles los que me sacaron a bailar en 5; cientos los que confundieron mi piel con la bacinilla de oro de los Altos del Nervión…

¿Qué más quieres de mí, Monotonía?

¿Cuánto más esperas prolongar mis sufrimientos?

Ahora, después de todo lo que sabes que he pasado, no me puedes decir que para obtener mi título son seis años más prácticas…

Esto no es una titulación técnica, mi capitán.

Es una titulación del alma y por el alma.

Por el alma de los que amamos la danza como forma de vida extraterrestre y expresión.

Yo sé de leyes tituladamente, no como tú, y por eso sé que a los cuatro años me correspóndete un título de profesor de salsa de anís el mono.

Te di mi alma, te di mi vida, te di mi cuerpo, te di mis tapas, te di mis cervezas, te di mis cubatas, te di las llaves de mi casa, te di mis maleteros, te di mis chupitos de amor condensados en la niebla incorrupta de las noches claras.

¿Qué más quieres de mí, oh miserable?

Titúlame o déjame, pero no me pidas que te crea más, amor, y mira a baila salsa en linea.

Autor: Vanesa