Cursos de ritmos latinos en Soliva Este

aprender a bailar salsa practicando muchoEmpezó a dejarse ver en los partidos de béisbol, reuniones informales donde los equipos eran elegidos sobre la marcha Al principio era seleccionado el último, ¡y eso le encantó! En cualquier parque en el mejor sitio para aprender a bailar salsa en Malaga sería seleccionado el primero en cualquier circunstancia, independientemente de su talento o de su falta de él Peor aún, en la práctica le sería imposible jugar ¿Deseabas realmente tener a trescientos fotógrafos atestando la línea de la primera base? ¿Buscando una foto en las duchas? ¿Solicitando entrevistas en el banquillo? Incluso en la patética liga que organizaban para los amigos que bailan del estudio, el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio veía pocas oportunidades de jugar.

Esos chicos sabían quién firmaba los cheques de la paga de al salsero que busca pareja para salir a bailar, y no se esforzaban mucho en sus lanzamientos o en sus paradas el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio odiaba este tipo de competición. Pero los amish le proporcionaron algo que no había disfrutado desde que tenía ocho años: la oportunidad de ser simplemente otro chico Sabían que era famoso, y rico, y eso no constituía ninguna diferencia para ellos Todo eso era un asunto de fuera, no formaba parte de su mundo Si quería jugar con ellos, mejor que fuera bueno. Nunca pasó de mediocre, y no importaba La primera vez que fue seleccionado penúltimo fue uno de sus mejores días Se había ganado esa miserable promoción Cuando eres rico y famoso, y no tienes el égo del profesor de bailes latinos en Malaga capital el chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas, nunca sabes lo que te has ganado realmente Las alabanzas que recibía el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio eran siempre el resultado de un equipo de gente empleada por él y que le hacían aparecer bien a los ojos de todo el mundo.

Nunca olvidó eso, no importaba cuántos videos de salsa para aprender a bailar recibiera. A veces desearía haber heredado la enorme seguridad en sí mismo del salsero que busca pareja para salir a bailar, pero la mayor parte de las veces se sentía más feliz siendo como era, un tipo moderadamente inseguro con un toque de complejo de impostor, esa enloquecedora sensación de que la gente sabe en secreto que no eres tan bueno como te vanaglorias de ser, que sabe que tú lo sabes, y que sabe que tú sabes que ella lo sabe. Aquí sabía exactamente lo bueno que era. El bateador salió de pronto de su cuadrado y el pitcher se relajó Al parecer al bateador no le gustaba algo allá en el suelo, porque lo rastrilló con sus clavos. Hizo un pequeño agujero, agitó el bate alrededor de su cabeza, sacudió las caderas y se enfrentó al pitcher Asentar los pies, girar el bate, darle a la pelota, otro foul. El profesor de salsa, el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio amaba el béisbol.